Ready Translator One

Hace algunos meses buenos, Manuel de los Reyes me dejaba vomitar en su columna de Literatura Prospectiva un cúmulo de jugos gástricos bien macerados durante todo el tiempo que estuve leyendo Ready Player One, de Ernest Cline. No es que la traducción fuera mala, es que… bueno, ya me explayé al respecto en su momento. Por desgracia y avatares del destino, la página de Literatura Prospectiva ha echado el cierre, y para no perder el texto y que quede en un lugar seguro, voy a recuperarlo y publicarlo por aquí. Me gusta especialmente porque creo que deja bastante claro a lo que se va a enfrentar el lector si se compra la edición española del libro. Personalmente, si tuviera un DeLorean como Ernest Cline y hubiera podido leerme a mí mismo antes de comprar el libro, seguramente me hubiera decantado por la edición inglesa. Además, se creó una discusión bastante interesante en los comentarios de la entrada, cosa que sí que no se puede recuperar.

Gracias a Jordi por el aviso. Aquí se quedará el texto para la posteridad.

Un repaso a la edición española de Ready Player One, de Ernest Cline, y a su cuestionable traducción.

La segunda semana de noviembre, Ediciones B publicaba en España Ready Player One, la primera novela de Ernest Cline, un guionista venido a más que ha tenido un gran éxito en Estados Unidos, sobre todo gracias al boca a boca y a las reseñas positivas que se ha granjeado el libro en sitios web como Amazon.

Para los que no sepan nada sobre la novela, Ready Player One es una oda a la década de los 80. Desde la primera a la última página, nos encontramos con un popurrí de referencias de todo tipo: videojuegos, series, películas, música, costumbres, etc… La novela tiene lugar en el año 2044, con la humanidad al borde de la desesperación después de haber agotado las reservas de combustible fósil y conectada a un mundo virtual llamado Oasis en el que es muy fácil evadir los problemas del mundo exterior. La vida en Oasis da un vuelco cuando su programador y principal desarrollador, Halliday, muere, dejando como herencia un concurso: la búsqueda de un huevo de pascua en el código de Oasis que convertirá a quien lo encuentre en su sucesor y, por lo tanto, en multimillonario.

Una trama de lo más interesante para los aficionados más acérrimos a la cultura popular, los videojuegos y el cine de los años 80. Pero, ¿qué ha ocurrido con la versión española de Ready Player One? Un despropósito. Despropósito con el que no queremos señalar a ninguno de los implicados que han llevado la obra a nuestras librerías, pero que ha convertido su edición en una broma de mal gusto para los seguidores de la ciencia ficción, la fantasía y cualquiera de los temas que se tratan en la novela de Cline. Tampoco queremos que se vea la siguiente columna como una pataleta fandomita, en la edición española de Ready Player One hay errores muy graves –sean intencionados o no– que podrían hasta acarrear consecuencias judiciales para la editorial, y otros que no hacen sino dejar en evidencia la escasa investigación terminológica que se ha realizado para la traducción y el escaso conocimiento del traductor sobre la mayoría de temas que se tratan en la novela, algo que se podría haber evitado seleccionando a alguien más afín con los temas que se tratan. Todo esto sin tener en cuenta la paupérrima imagen con la que quedará Ernest Cline para con los lectores y el sector editorial español.

Los primeros despropósitos de los que hablábamos llegan a nosotros sin siquiera la necesidad de haber comprado el libro. El material promocional utilizado en Ready Player One, deja en evidencia a un editor que conoce más bien poco el público al que va dirigido el libro e intenta metérselo en el bolsillo con anglicismos rimbombantes e innecesarios con los que solo consigue dejarnos con cara de póker. Citas traducidas del USA Today como: «Esta novela convierte a Ernest Cline en el freak más hot del planeta» dan mucho que pensar sobre la seriedad con la que se ha tratado el producto. Que se puede ser guay sin usar ese vocabulario, y quizá los que jugábamos al Pitfall ya estamos mayorcitos y más que incitarnos a leerla nos tira para atrás.

Pero todo esto no es más que agua de borrajas cuando nos encontramos cara a cara con una de las citas promocionales que se utilizan para hablar de las bondades de la novela (blurbs), en este caso, de Patrick Rothfuss, autor de El nombre del viento y del más reciente El temor de un hombre sabio publicado a principios del mes de noviembre, unas semanas antes. La cita que podemos leer hasta tres veces antes de abrir el libro reza: «Una novela impresionante. Me pareció haberla escrito yo mismo.». Un poco arrogante, ¿no? Gracias al blog de Santiago L. Moreno, saltó la liebre y descubrimos que la cita original de Rothfuss decía: «Completely fricking awesome. This book pleased every geeky bone in my geeky body. I felt like it was written just for me», que viene a ser: «Una pasada alucinante. Este libro ha llegado a lo más hondo de mi pequeño corazoncito friki. Parece que lo han escrito para mí». ¿Tiene algo que ver lo uno con lo otro? No. ¿Por qué se han suprimido cosas y cambiado completamente el sentido de la cita? ¿Era tan difícil traducirla? Teniendo en cuenta que hasta Google Translate la traduciría mejor sin equivocarse, ¿qué puede haber pasado? ¿Han utilizado las palabras de un autor de moda en el momento de la publicación del libro para inventarse las palabras y decir exactamente lo que querían? Me niego a pensar que este sea el caso, pero es lo que parece. Dicho sea de paso, Patrick ha sido debidamente informado del asunto, se ha quedado de piedra y ha comentado que se lo iba a comunicar a su agente para ver qué era lo que podían hacer al respecto.

Vamos a echarles un ojo a tres de los errores que más me han llamado la atención. Están relacionados con el cine, los videojuegos y los juegos de rol respectivamente, pero se acercan peligrosamente al mínimo de cultura general que una persona encargada de traducir un libro de este tipo debería tener. Comentar que la traducción es obra de Juanjo Estrella, que tiene a sus espaldas títulos como El código Da Vinci, y que quizá no fuera la persona más indicada para la traducción de esta novela:

  • En la página 250 de la edición inglesa, nos encontramos con la frase: «The story follows a guy named Rick Deckard, played by Harrison Ford. Deckard works as a “blade runner” a special type of cop who hunts down and kills replicants—genetically engineered beings that are almost indistinguishable from real humans», que encontramos traducida en la página 314 de la española por: «Cuenta la historia de un hombre, Rick Deckard, interpretado por Harrison Ford, que trabaja como “blade runner”, policía especial que se encarga de perseguir y matar a réplicas, seres manipulados genéticamente que apenas se distinguen de los humanos auténticos». Vemos una referencia directa a Blade Runner. Pero directa. Nombrando la película en el párrafo anterior. Los archiconocidos replicantes, que han pasado a formar parte de la cultura popular, son convertidos por arte de magia en “replicas”. No me creo que no haya ninguna persona de las vinculadas al proceso de publicación del libro que no haya visto Blade Runner en su vida, o que al menos sepa lo que es un replicante. Lo único que se me ocurre es que el traductor no lo supiera (bastante probable, visto lo visto), que el libro no haya sido revisado por nadie (también probable) y que el editor no le haya echado un vistazo a la versión final. Vamos, que ha sido publicado rápido y mal para aprovechar el tirón de ventas que está teniendo en el extranjero.
  • En la página 213 de la edición inglesa nos encontramos con la frase: «I put on my gleaming +10 Hale Mail powered armor, then strapped on my favorite set of blaster pistols and slung a pump-action pistol-grip shotgun across my back, along with a +5 Vorpal Bastard Sword», que está traducida en la página 268 como: «Me puse mi radiante armadura potenciada +10 de Hale Mail y me até al cinturón mi conjunto favorito de pistolas de rayos, y a la espalda un rifle de pistón con empuñadura de pistola, además de una espada +5 Vorpal Bastard». Si atendemos solo al final de la cita, nos encontramos con un arma mágica típica de un juego de rol de fantasía, convenciones que luego han pasado a los videojuegos también. Pero tampoco hay nada del otro mundo: una espada bastarda sigue siendo una espada bastarda dentro y fuera de la fantasía, no una “Espada Bastard”. Reconozco que el término “Vorpal” puede ser un poco más rebuscado. Tiene su origen en el “Galimatazo” de Alicia en el país de las maravillas, pero se ha utilizado hasta la saciedad como propiedad mágica de las armas en D&D (las espadas vorpalinas tienen la capacidad de matar de un tajo a nuestros enemigos cuando realizamos un golpe crítico). Nada que una búsqueda en Google o un poco de cultura general no podría haber solucionado.
  • En la página 355 de la versión inglesa nos encontramos con la frase: «Well done, Parzival! Prepare for stage 2!», que está traducida en la página 440 como: «¡Bien jugado, Parzival! ¡Prepárate para el estadio 2!», este caso es un ejemplo derivado del mundo de los videojuegos. Como muchos sabréis, los videojuegos (sobre todos los clásicos) se dividen en stages, que vienen a ser fases, no estadios como se ha puesto en la traducción. Yo lo siento, pero una persona que utiliza esta acepción deja entrever que no ha tocado un videojuego en su vida, y hay que investigar mucho para realizar una buena traducción de este libro sin haberlo hecho.

Le hemos dado un repaso a la edición española del libro, desde los materiales promocionales hasta la propia traducción, y nos hemos quedado con la misma duda que al comenzar esta columna: ¿qué ha pasado para que contemos con una edición tan deficiente? ¿No había nadie en todo el proceso editorial que se diera cuenta de todo esto? ¿Ninguna de las personas por las que pasó el libro antes de editarse había visto Blade Runner ni sabía lo que era una espada bastarda? ¿Por qué se seleccionó a un traductor incapaz de tomar las decisiones terminológicas correctas, acaso no hay traductores que sepan lo que es un disco flexible y que hay contextos en los que un RPG también puede ser un lanzacohetes en vez de un juego de rol? Son un cúmulo de cosas importantes las que convierten la lectura de Ready Player One en una cuesta arriba para los que tenemos un mínimo de conocimiento de los temas que trata el libro, pero, aun así, seguimos recomendando su lectura, ya que no deja de ser uno de los mejores libros de aventuras que se ha publicado en nuestro país en todo el año 2011. Tampoco pretende esta ser una crítica destructiva sin más. Servidor ha enviado a la editorial un informe con los principales errores terminológicos de la traducción (sin meterse en cuestiones de estilo y demás cosas que tampoco estaría de más retocar, que eso requiere más tiempo y ya es dinero), con la esperanza de que, en el caso de que haya una segunda edición del libro, se tengan en cuenta y se corrijan. Queda en manos de Ediciones B intentar arreglar el pequeño estropicio que se ha montado, y tener en cuenta la próxima vez que también existen profesionales que saben lo que es una espada bastarda o una armadura completa de placas +3.

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6 comentarios to “Ready Translator One”

  1. He buscado el artículo en la Wayback Machine para recuperar los comentarios, pero por alguna razón la última copia es de julio de 2011.

  2. Madre mía… Hay errores que no se pueden achacar a las prisas de siempre. Lo de “relicantes” es de juzgado de guardia.

    Ya nos contarás si te contestan porque yo lo hice hará unos tres o cuatro años y sigo esperando a que digan algo, aunque sea un “gracias por escribirnos; ya lo miraremos”.

  3. squallido Says:

    @jordi: Una pena 😦

    @enlalunadebabel: Contestaron, he ahí parte de la gracia de los comentarios. Sé que mis comentarios (que eran más de 50 y aquí solo he dado 3 o 4) llegaron a la editora porque tenía un contacto en la editorial, pero no sé si harán algo con ellos. Segunda edición no creo que haya, si acaso bolsillo, pero estoy esperando el ebook a ver si hacen algo al respecto.

    Lo gracioso es que una de las personas que comentó en Literatura Prospectiva había mandado un correo a la editorial preguntando por estas cosas, y le dijeron que no, que yo no había dado ningún ejemplo sobre el tema y apuntaron a otras reseñas positivas en las que no se hablaba de la traducción en ningún momento XD

  4. Copio aquí lo que me comentaron en Ediciones B:

    “Hola, Elizabeth.
    Respecto de los comentarios críticos de David Tejera en literaturaprospectiva.com sobre la traducción de Ready Player One, en los que por cierto no aparece un solo ejemplo de los tantos que, según él, hay, sólo mencionarte que en otros blogs no sólo no se hace mención crítica de la traducción, sino que (Santiago G. Soláns en sagacomic.blogspot, por ejemplo) se elogian características del estilo del autor que necesariamente suponen un, como mínimo, correcto trabajo del traductor.
    Y ya que hablamos del traductor, sólo mencionar que no sólo ha vertido al castellano a clásicos como Joseph Conrad, G.K.Chesterton, Margaret Atwood o Russell Banks, sino a autores de tanto éxito de público como William Dietrich, John Katzenbach o Dan Brown (El código Da Vinci, nada menos).
    No niego que pueda haber algún error en la traducción, pero de hecho uno de los lectores que contestan a Tejera habla de unos pocos que no afectan en absoluto la lectura.
    De todos modos, gracias por tu correo, pues nos sirve para no bajar la guardia e intentar hacer las cosas cada vez mejor.”

  5. ¡Gracias, Eli! Qué risa cada vez que lo leo XD

  6. Uf. Y más uf.

    Me acabo de topar con esta entrada. Como comenté en una de las de mi blog, tocarle la terminología a los frikis es buscarse problemas. Si se dan razones de peso para cambiarla (una mala traducción previa, por ejemplo… y aun así es difícil), pase, pero es que es obvio que todo ha venido dado por el desconocimiento del traductor. Hasta yo, que no he visto nunca «Blade runner» (lo sé, no me crucifiquéis, ¡quiero cambiar!), sé que el término es «replicantes» y que «stage» es «fase» de toda la vida. No sé, creo que cuando uno se encuentra términos de este tipo las «sirenas de alarma» suelen sonar y hay que documentarse igual que si te toca una traducción técnica o médica en la que aparece un vocablo que desconoces.

    No dudo de la calidad del traductor (a fin de cuentas, ha traducido muchísimas más novelas que yo), pero son errores que dejan un sabor amargo al público al que va dirigido.

    Un saludo,

    Sergio

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