La Muerte según Terry Pratchett (y II)

Este artículo apareció por primera vez en El Puercoespín nº87 , boletín oficial de noticias de la Legión Extranjera Klatchiana. Su reproducción total o parcial queda bajo tu propia responsabilidad, pero ya sabes que tenemos contactos…Las imágenes pertenecen única y exclusivamente a sus autores, yo sacaba suficientes en plástica.

En el artículo de Pratchett que publicábamos el mes pasado, el Maestro hacía unas declaraciones muy interesantes en las que comentaba que, para él, el personaje de la Muerte era una manera objetiva de acercarse a la humanidad como un observador maravillado por lo que ve. Y ciertamente ha estado utilizando al personaje para estudiar la complicada existencia humana con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero siempre con humor y con un mensaje positivo. Lo definía como un ángel que en realidad no hace nada malo, simplemente guiarnos cuando nos llega la hora. En la Saga de la Muerte queda bastante patente la ingenuidad que caracteriza a nuestro “abuelo” preferido.

En 1987 se publicó Mort, que sería considerado como el primer libro de su saga aunque, paradójicamente, la Muerte no es su protagonista principal. En él se cuenta la historia del joven Mort, un chico de las Montañas del Carnero, hijo de campesinos, que tiene la “suerte” de ser contratado por la Muerte para realizar el trabajo sucio mientras el esqueleto se dedica a cosas más…interesantes:

El desconocido iba repasando la estantería.
-¿Qué es eso verde?
El tabernero entrecerró los ojos y leyó la etiqueta.
-Pone que es Coñac de Melón -repuso, dubitativo, y añadió-: Pone
que lo embotellaron unos monjes según una antigua receta.
– Lo probaré.
De reojo, el hombre miró las copas vacías que había sobre la barra,
algunas de las cuales conservaban restos de macedonia, cerezas en
un palito y sombrillitas de papel.
-¿Seguro que no ha tomado ya suficiente? -preguntó.

Mort (p. 198)

El personaje de la Muerte empieza a cambiar a partir de Mort: fascinado por la conducta humana intenta imitarnos para comprendernos un poquito mejor, aunque quizá no elija nuestros mejores hábitos. Esa seriedad impenetrable tan característica se abandona en favor de un personaje ingenuo encerrado en un mundo que no comprende y donde no encaja… lo que resulta aún más gracioso que la seriedad inicial y lo convierte en un individuo mucho más interesante.

Es así como llegamos a El segador, publicado en 2003 y segundo libro de la saga. En éste, la Muerte tiene un papel mucho mayor que en libros anteriores y empiezan ya a aparecer personajes secundarios de su entorno que repetirán en libros posteriores. Los primeros son los Auditores de la Realidad. Toda historia necesita antagonistas sobre los cuales imponerse para evolucionar. La Saga de la Muerte no iba a ser  menos, a pesar de que su protagonista sea presumiblemente inmortal. Los Auditores son unos seres grises y con túnicas, unas criaturas más allá de las leyes de la física cuyo trabajo consiste en supervisar el orden supremo de todas las cosas a nivel universal. Podría decirse que son los funcionarios del universo, pero con un amor irracional por lo que hacen y sin la “hora del desayuno”.

La Muerte estaba adquiriendo una personalidad, algo impermisible en el orden perfecto de todas las cosas, así que los auditores toman cartas en el asunto y lo despiden dejándolo con su caballo, su guadaña y mucho tiempo libre. Por tanto, Bill Puerta se dedica a “vivir” entre los humanos. Estas vacaciones de la Muerte provocan que se libere un montón de energía primigenia y, con el puesto vacante que deja la Muerte, es de esperar que otras manifestaciones antropomórficas -o casi- terminen apareciendo para realizar su trabajo. Al final, todas las “muertes” alternativas son absorbidas por nuestro protagonista, excepto una. Un personaje que, debido a la grandilocuente misericordia del Segador y a su irreflenable -y muy humano- deseo de tener una mascota, sigue con nosotros hasta la actualidad: La Muerte de las Ratas.

El siguiente título de la saga de la Muerte es Soul Music, publicado en 1994 y traducido al español en 2004. En Soul Music la Muerte se enfrenta a un problema muy humano: olvidar. Sintiéndose muy triste por haber perdido a su hija adoptiva y teniendo en cuenta que las soluciones humanas más eficaces a la hora de olvidar (alistarse en la Legión Extranjera Klatchiana y/o emborracharse) no van a funcionarle, decide dejarlo todo de lado e irse sin más. Y es así como se nos presenta a la que se ha convertido en uno de los personajes más importantes de la saga y del Mundodisco en general: Susan Sto Helit, hija de Mort e Ysabell y nieta de la Muerte, que se verá obligada contra su voluntad a ocupar el puesto vacante de su abuelo. Susan pasa a convertirse en la consumación de la idea que tenía Pratchett sobre una Muerte mas humana, o casi:

La directora de la escuela se inclinó hacia delante. Se sentía vagamente disgustada consigo misma, pero… había algo como muy antipático en aquella jovencita. Era brillante en todas las materias que le gustaban, claro está, y ahí estaba el problema: Susan era brillante de la misma manera en que lo es un diamante, todo frialdad y aristas cortantes.
-¿Lo has estado…haciendo?- Preguntó la señorita Trasero-. Prometiste que ibas a poner fin a todas esas tonterías.
-¿Señorita Trasero?
-¿Has estado haciéndote invisible otra vez, ¿verdad?

Soul Music (p. 11)

Es en Soul Music cuando se forma uno de los grupos de personajes más divertidos de todo el Mundodisco: Susan, la Muerte de las Ratas y Dijo el cuervo, montura y traductor ocasional del huesudo roedor. El nombre de Dijo, Quoth en la versión inglesa, es una clara referencia al famosísimo poema narrativo de E.A. Poe: “The Raven”, muchas de cuyas estrofas acababan con el verso “Quoth the Raven: Nevermore”, que vendría a ser algo así como “Dijo el cuervo: Nunca más”. Un gracioso guiño a la ambientación oscura de la saga.

En 1996 se publicó Papá Puerco, traducido al español en 2007. En él, igual que Susan ha ocupado antes su lugar durante su ausencia, es la Muerte quien ocupa el lugar de otra personificación antropomórfica: Papá Puerco, la encarnación del espíritu de la Vigilia de los Puercos, esa época lleva de amor, fraternidad y regalos cárnicos. Aunque podemos ver como Susan empieza a hacerse con el protagonismo de la saga, la aparición de la Muerte no es anecdótica. Convertido en una de las figuras más importantes para los niños de todo el Disco, su misión consiste en intentar que éstos no dejen de creer en él, a base de colarse por las chimeneas para dejar regalos y realizar apariciones públicas en centros comerciales, por lo que podemos encontrarnos con situaciones realmente curiosas:

-¡No le puede dar eso! -gritó-. ¡No es segura!.
ES UNA ESPADA, dijo Papá Puerco, NO ESTÁN HECHAS PARA SER SEGURAS.
-Pero ¡es una niña! -gritó Mindunli.
ES UN REGALO EDUCATIVO.
– ¿Y si se corta?
ESO SERÁ UNA LECCIÓN IMPORTANTE.

Papá Puerco (p. 117)

Y claro, cuando la Muerte pasa de la noche a la mañana de ser algo repudiado a algo amado por todos los niños del mundo, su personalidad no puede evitar verse afectada:

NORMALMENTE A LA GENTE NO LE APETECE VERME. […] Y CASI NUNCA ME
DEJAN UNA COPA DE JEREZ
– No, supongo que no.
DE HECHO, PODRÍA ACOSTUMBRARME A HACER ESTO.

Papá Puerco (p. 219)

La mejor descripción que se puede dar a la Muerte en el último libro  de su saga hasta la fecha es la de “carcamal”. Publicado en el año 2001 y traducido al español en julio de 2009, Ladrón del tiempo es uno de los libros de la subserie en el que la Muerte tiene menos protagonismo. La Muerte nos es presentada como una vieja gloria cuyos mejores momentos pasaron hace mucho tiempo, aquella época de éxito en la que los Jinetes del Apocrilipsis eran temidos en todo el mundo y los cinco campaban a sus anchas:

AH, LOS VIEJOS TIEMPOS, comentó la Muerte. ANTES DE QUE SE PUSIERA DE MODA ESTO DE TENER UNA CARRERA EN SOLITARIO.
¿IIIC?, se interesó la Muerte de las Ratas
OH, SÍ, dijo la Muerte.  AL PRINCIPIO ERAMOS CINCO, CINCO JINETES. PERO YA SABES COMO SON LAS COSAS, SIEMPRE HAY ALGUNA PELEA. DESACUERDOS CREATIVOS, HABITACIONES DESTROZADAS, ESA CLASE DE COSAS. Suspiró. Y SE DICEN COSAS QUE TAL VEZ NO SE TENDRÍAN QUE HABER DICHO.

Ladrón del tiempo (p.19)

A la Muerte le entra el ataque de tradicionalismo porque el mundo está a punto de acabarse y, como todos sabemos, cuando el mundo está a punto de acabarse, cuatro -bueno cinco- figuras salen a cabalgar en sus corceles. Pero los Jinetes del Apocrilipsis tuvieron tiempos mejores y la Muerte se encuentra con situaciones un tanto incómodas,  y es que el resto de Jinetes también han sido creados por los humanos, con todo lo que ello conlleva: Peste tiene miedo, Hambre es un arrogante con mejores cosas que hacer y Guerra tiene un pequeño problema conyugal que le impide salir de casa, por lo que la Muerte decide cabalgar por su cuenta. En “Ladrón del Tiempo” podría decirse que la Muerte vuelve un poco a sus principios como buen trabajador implacable, ahora que tiene a su nieta Susan para resolver los problemillas que le surjan a la humanidad. Ya no necesita inmiscuirse “personalmente”.

Terry lleva 8 años sin escribir ningún libro de Mundodisco sobre la Muerte y, tal y como están las cosas, veo bastante dificil que vuelva a utilizarlo para seguir dándole vueltas al tema; por lo que nos tocará seguir disfrutando del personaje con sus cortas apariciones en el resto de libros.

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Una respuesta to “La Muerte según Terry Pratchett (y II)”

  1. Yo disfrute mucho con la muerte en todos los libros de mundodisco.
    Me encanta la frase:
    -NO EXISTE LA JUSTICIA, SOLO EXISTO YO.
    tengo que reprimirme para no usarla demasiado…JAJAJA

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