La Muerte según Terry Pratchett (I)

Este artículo apareció por primera vez en el boletín oficial de noticias de la Legión Extranjera Klatchiana: El Puercoespín nº 85 del mes de agosto del año 2009. Queda terminantemente prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento mío o de Manu Viciano. Los dibujillos que lo acompañan , obviamente, no son nuestros y si alguno de sus autores quiere que se le enlace no tiene más que decirlo.

La Muerte, esa personificación antropomórfica de uno de los miedos más primitivos de la humanidad, ha tenido todo tipo de representaciones a lo largo de la historia y en diferentes culturas. Se ha visto bajo la apariencia de Odín en la cultura nórdica, como una señorita inmaculada vestida de blanco en los países eslavos o como un niño subido en un búfalo negro cazando almas con una soga en la cultura hindú. En el Mundodisco, Terry Pratchett la representa de la forma en la que lo hacían los celtas: como un esqueleto encapuchado que porta una guadaña para segar la vida de todo a quien ha llegado la hora de partir hacia regiones inhóspitas. Esta Muerte del Mundodisco también posee una mansión victoriana (aunque por fuera no lo parezca) en una pequeña dimensión de su propiedad donde el tiempo no discurre, un ayudante al que le quedarían unos 34 segundos de vida si viviera en condiciones normales y un caballo que se llama Binky.

Como herramientas de trabajo dispone de una enorme colección de libros, uno por cada ser vivo, que se van escribiendo en tiempo real con los acontecimientos que le sucedan a esa persona. Una colección de relojes de arena (también conocidos como biómetros) que indican el tiempo de vida de cada uno de los habitantes del Disco, incluso de aquellos cuya existencia no está demasiado clara. Una guadaña y una montura, no necesita más.

La voz de la Muerte es una de las características principales del personaje ya que, al contrario que el resto de habitantes del Disco, sus diálogos se representan en versalitas, una fuente tipográfica cuyos caracteres se escriben en mayúsculas pero con un cuerpo similar al de las minúsculas. A pesar de ello, en las primeras ediciones que hizo Paga&Jódete de los libros de Pratchett, la Muerte hablaba como un personaje más, quitándole una pizca de protagonismo y personalidad. Algo que se subsanó posteriormente.

La primera aparición del personaje se remonta a 1986, en “El color de la magia”. Su primer encuentro es con Rincewind, y no augura nada bueno:

-¡Ni pensarlo!
PUEDO PRESTARTE UN CABALLO MUY RÁPIDO, ofreció la Muerte.
-¡No!
NO DOLERÁ NADA.
-¡No!
El Color de la Magia (p. 78)

Nos encontramos con un personaje que no tiene aprecio ninguno por los seres vivos y que disfruta y se entretiene ejerciendo su profesión a toda costa y por vicio. En esa misma página de El color de la magia, sin ir más lejos, acaba por capricho con la vida de un pescatero, una mosca y arrebata una de sus nueve a un gato que pasa por allí. Lo cual demuestra claramente que Terry Pratchett no tenía definido para nada el personaje de la Muerte mientras escribía El color de la magia, ya que, posteriormente, éste desarrollaría una afinidad bastante importante hacia los gatos.

En 1986 Pratchett también publicó La Luz Fantástica el segundo libro del Mundodisco y continuación directa del anterior. En él se nos presentaba por primera vez el reino de la Muerte y su morada, que desde fuera parece ligeramente más pequeña de lo que es. Si bien en este segundo libro poco ha cambiado la personalidad de la Muerte, nos encontramos con un par de párrafos que nos dan una ligera idea de hacia dónde piensa llevar el personaje el señor Pratchett:

La Muerte del Disco era una tradicionalista que se enorgullecía de prestar un servicio personalizado, y se deprimía a menudo porque nadie lo valoraba. Señalaba que la gente no tenía miedo de la muerte en sí, solo del dolor, la separación y la nada, y que no era nada razonable tomarla con alguien solo porque tiene las cuencas de los ojos vacías y pasión por el trabajo bien hecho. Todavía usaba guadaña, decía, mientras que las Muertes de otros mundos habían invertido hacía tiempo en cosechadoras automáticas.
La luz fantástica (p. 124)

Como podemos observar, hay algo más detrás del personaje. Ya no es el ejecutor inmisericorde que nos encontramos en el libro anterior: simplemente quiere hacer bien su trabajo, del cual tiene una visión bastante romántica y tradicional.

Dando un pasito más hacia la humanización del personaje, Pratchett también le planta una hija adoptiva. En uno de sus “viajes de negocios” nuestra querida Muerte se encontró con una pobre niña abandonada a la que no tuvo más remedio que adoptar para no dejarla sola en un mundo hostil:

-¿Mami?
La chica bajó la vista modestamente.
-En realidad, soy adoptada -explicó-. Me contó que me encontró cuando era un bebé. Una historia muy triste.
La luz fantástica (p. 121)

Esta hija de la Muerte recibe el nombre de Ysabell y se nos describe como una joven con cabellos y ojos de plata, algo no muy común entre los humanos y que, posiblemente, venga por influencia de su padre adoptivo. Por lo que no es de extrañar que, de alguna forma, tener una hija humana también haya influido en la Muerte, aunque solo sea en la forma de ver las cosas en lo que a los humanos se refiere.

Es destacable comentar también, que, como podemos ver en el ejemplo anterior, la Muerte era tratada como un personaje femenino en la traducción española, algo que sería corregido en libros y ediciones posteriores para dejarle con su sexo original masculino de la versión inglesa. Sobre el sexo de la Muerte han corrido ríos de tinta académicamente hablando, pero simplificando un poco y ciñéndonos a su explicación lingüística en este caso, digamos que en español la Muerte es un sustantivo femenino y de ahí el error a la hora de que Ysabell llame “Mami” a su padre adoptivo.

A lo largo de los años, la Muerte se ha convertido en uno de los personajes más recurrentes del Mundodisco, haciendo algún que otro pequeño cameo en la mayoría de los libros de la serie y en la vida de todos sus habitantes. Pero, viendo el gran potencial que tenía el personaje para ahondar en la naturaleza humana, Pratchett decidió darle una saga que a día de hoy consta de 5 libros: Mort (1987), El segador (1991), Soul music (1994), Papá Puerco (1996) y Ladrón del Tiempo (2001). Continuará…

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3 comentarios to “La Muerte según Terry Pratchett (I)”

  1. La leche, con el disclaimer me has acojonado hasta a mí 🙂 Y al resto: jodeos, que yo leeré la segunda parte antes que vosotros, nyeh, nyeh…

  2. […] La segunda foto está sacada del Rincón de Squallido, ¡espero que no te moleste! […]

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