Me estoy reenganchando a los cómics

Empecé, como la mayoría de la gente de mi edad, leyendo a Ibañez. En casa de mi abuela había un buen par de tomos de Magos del Humor y de Super Humor que fui agenciandome poco a poco hasta llevármelos todos a mi casa(todavía los conservo). Recuerdos leerlos día y noche, como todo lo que hacíamos de niños cuando todavía no somos lo sufientemente ¿inteligentes? para aprender a aburrirnos de las cosas, por lo que se podría decir que Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, la Rue 13 del Percebe, Carpanta y , en menor medida, Asterix y Obelix y Tintín fueron los que me enseñaron qué eran los cómics.

Seguí un tiempo con ellos pero la cosa empezó a cambiar un poco. En una recóndita estantería de la casa de la hermana de mi tía política había un tomo grande y blanco con un tío raro vestido a mallas rojas y azules que tenía telarañas colgándole de la sobaquera. No me pude resistir. Una colección de los primeros números de Spiderman y la mini-serie de los Seis Siniestros (sí, todavía me acuerdo). Cada vez que me llevaban a aquella casa acababa sentado leyéndolo y, teniendo en cuenta que cuando lo rescaté estaba a punto de ser devorado por El Monstruo del Polvo, también me lo acabé llevando para mi casa (este no lo conservo). Había sido mi primera incursión en el mundo Marvel que seguiría alimentando con series de la época y videojuegos.

Un par de añitos después llegó Dragon Ball. Las Aventuras de Fly, Alita, Puño de la Estrella del Norte y un sin fin de series que leí posteriormente, muchas de las cuales están ahora teniendo su cruzada particular con El Monstruo del Polvo en los bajos de mi cama. Consumí mucho manga en aquella época a base de mis pagas de adolescente y, aunque nunca dejé del todo de lado los cómics de Marvel, siempre me llamaron más la atención las cosas que tienen un final, aunque sea después de 42 tomos.

Luego lo dejé. Supongo que meterme en la carrera hizo que empezara a interesarme en otras cosas, cosas que no se pueden encontrar en los Shōnen japoneses ni en una serie regular de Marvel y que, hasta ahora, pensaba que tampoco se podían encontrar en los cómics en general. Podría decirse que ahora tengo un ‘yo’ al que le gusta complicarse la vida, uno que no disfruta al tragarse la comida después de masticarla sino del simple hecho de masticarla y está parte de mí no había encontrado entretenimiento en el mundillo de los cómics, hasta que leí a Alan Moore.

Había visto Desde el Infierno, V de Vendetta y La Liga de los Hombres Extraordinarios; también Sin City y 300 basadas en la obra de Frank Miller y también Batman Begins y El Caballero Oscuro de Nolan, pero ninguna de ellas había conseguido que me interesara completamente y me decidiera a comprarme un cómic con las mismas ganas con las que lo hacía hace años. Entonces llegó el anuncio del rodaje de la película de Watchmen y no pude más. Lo primero que hice fue descargarme un escaneo de La Broma Asesina un one-shot de Batman escrito por Alan Moore (el cual recomiendo encarecidamente) que me hizo descubrir que ni Nolan ni Heath Ledger se había sacado a su Joker de la chistera y que, con el tratamiento adecuado, un superhéroe puede ser una figura lo suficientemente interesante para el tipo de lector que busca algo más que mallas y ‘ka-pows’. Al terminarlo ya estaba buscando una edición absolute de Watchmen para comprarmelo y en un par de semanas así lo hice.

Leer Watchmen es una experiencia que todo el mundo debería de tener al menos una vez en su vida, siempre que esté dispuesto a saber apreciarla, claro. La historia que nos narra Moore no es nada del otro mundo y es por eso que puede que la película no pase de ser una buena adaptación del guión de los cómics, pero en las páginas encontramos algo completamente diferente. Una narración caleidoscópica que se mueve entre la caracterización de los personajes, su mundo y la intertextualidad de la trama con los artículos del final de los capítulos y con ‘El Relato del Navío Negro’ y que incluso llega a reflejarse en la ordenación de las viñetas. Todo un exitoso experimento que hizo que en los años ochenta cambiara la forma que la gente de la época tenía de ver el mundo de los cómics y que en el año 2008 lo consiguió conmigo.

Ahora ya me he agenciado V de Vendetta, La Liga de los Hombres Extraordinarios, From Hell, Arkham Asylum y pienso seguir con los Batman de Frank Miller, Sin City y con Sandman de Neil Gaiman cuando salga la versión absolute este verano.

Creo que me estoy reenganchando a los cómics.

PD: El Monstruo del Polvo aparece por cortesía de Busquedas Aleatorias Google.

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2 comentarios to “Me estoy reenganchando a los cómics”

  1. te invito a participar con tu blog en mi blog directorio
    te conocerán un poco mas
    aquiestatublog.blogspot.com
    pasa por mi blog y deja el tullo en el libro de visitas,si consideras spam mi invitación te pido disculpas

  2. squallido Says:

    Sin problema, ya está hecho :p

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