Guitar Hero: La quintaesencia arcade

El mundo de los arcade, puramente dichos, ha ido en decadencia desde el asentamiento de las consolas domésticas en el mercado. Aquellas tardes pinchando cinco duros en la recreativa para ver si llegábamos más lejos que en la partida anterior o para hacer más puntos que el friki del barrio que lleva meses en el primer puesto han pasado a la historia. Pero hay fórmulas que han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y juegos que, desde el sofá de casa, consiguen que nos fijemos en esa esquina de la pantalla llena de números que hace años que no mirábamos y transmitirnos esa sensación olvidada de estar rodeados del humo de los cigarrillos y de máquinas tragaperras.

Guitar Hero es uno de estos juegos. Su jugabilidad es puramente arcade y, aunque haya un modo carrera para jugar (que no inventa nada nuevo y se hace un poco tedioso), al par de semanas dedicaremos nuestras horas de juego a mejorar nuestra puntuación o a repetir infinidad de veces esa canción que se nos resiste hasta que consigamos más puntos que antes o nos salga perfecta.

Es curioso ver como en un par de años se ha hecho un hueco muy importante en la industria llegando incluso a transcender el mundo de los videojuegos y a convertirse en un referente cultural de la época en la que vivimos. La industria de la música se ha empezado a dar cuenta del filón que supone la franquicia y, aunque en los primeros sólo podíamos escuchar versiones de las canciones originales en el juego, ahora con la sexta entrega (en tres años y sólo contando las versiones de sobremesa) ya tenemos las 85 versiones originales de los temas que se incluyen en el último Guitar Hero: World Tour, aparte de lanzamientos exclusivos de singles mediante contenido descargable y mucho más que está por llegar.

Pero la idea de Guitar Hero no es para nada original.

Orígenes:

Resulta curioso que para hablar sobre los orígenes de Guitar Hero tengamos que irnos hasta la década pasada. Corría el año 1997 cuando los salones arcade japoneses se revolucionaban con la primera recreativa del Beatmania de Konami, también conocido como Bemani. El mueble simulaba la mesa de un DJ con 5 botones y un plato y el juego consistía en darle a cada botón cuando, a ritmo de música electrónica, las líneas que los representaban pasaran por otra línea horizontal en la parte más baja de la pantalla, unas premisas muy simples que podían llegar a complicarse en extremo en los niveles más altos, convirtiéndolo instantáneamente en un juego de culto y no apto para todos los públicos.

Mueble de Beatmania

La fiebre de Bemani ese extendió como un virus por los salones recreativos y la gente de Konami, al darse cuenta del éxito que tenía entre manos, reaccionó rápidamente y cuestion de un año ya teníamos un Guitar Freaks (con un controlador que simulaba una guitarra con tres botones de colores diferentes) y un Drummania (con una batería de 6 pads).

Guitar Freaks

La idea llegó a explotarse hasta la saciedad, con cientos de expansiones para cada una de las franquicias y versiones caseras para PS2. Pero algo no cuajaba, el éxito de la adictiva fórmula de los juegos de Konami no salía de las fronteras de Japón y, aunque llegaron a salir versiones europeas para consola, sólo era conocida en Occidente por el par de frikis de marras (todavía recuerdo aquellas tardes en mi Pentium echándole horas al Bemani con el emulador que había para PC con las canciones del Final Fantasy); así que con el tiempo la cosa se fue enfriando hasta caer prácticamente en el olvido.

Pero en el 2005, Harmonix, que ya habían desarrollado FreQuency para PS2 un juego inspirado en los Beatmania, dió un paso más allá e hizo una apuesta arriesgada junto con la distribuidora Red Octane plantándose en el mercado internacional con un juego lleno de licencias musicales y un controlador aparatoso con forma de guitarra que distribuir y vender por todo el mundo.

¿Qué fue lo que cambió para que Harmonix reventara el mercado con su Guitar Hero?

Del local de ensayo al estrellato.

Teniendo en cuenta que la música electrónica siempre ha estado en un lugar un poco más marginado que la música guitarrera (pero sólo un poco) era de esperar la de idea de un Beatmania se dejara de lado (para más tarde) y se empezara con un juego de guitarras. Y ya que la música japonesa es, en su mayor parte, desconocida para nosotros; era también de esperar que el primer Guitar Hero contara con una lista de temas de rock y metal clásicos y actuales que podría ser la envidia de muchos recopilatorios que hay por ahí a la venta (versiones de las canciones originales, eso sí).

Guitar Freaks y el resto de franquicias musicales iniciadas por Konami tenían el gran lastre de que las canciones eran en su mayoria realizadas en exclusiva para el juego y por artistas japoneses por lo que no tenían atractivo ninguno para el gran público occidental. Pero con Guitar Hero se consiguió incluir un tracklist muy atractivo y demostrarle a la industria musical que puede sacar gran tajada del invento, llegándose a registrar ganancias muy superiores a las de la venta de discos.

Otro de los lastres de los anteriores juegos musicales era su excesiva dificultad en los niveles más altos, sólo apta para la mentalidad de superación personal típica japonesa, por lo que fuera de Japón nos daba un poquito de miedo ver un video de youtube de un japones jugando a Beatmania o Drummania en un salón arcade, pudiendo llegar a desmoralizar completamente a cualquier aficionado a los juegos musicales. En Guitar Hero se ha conseguido reducir esa excesiva dificultad en los niveles más altos pero sin que deje de ser un reto para los jugadores más exigentes, a parte de adecuar los niveles más faciles para la gente a la que le cuestan mas este tipo de juegos, creando un producto que puede ser disfrutado por mucha más gente.

Pero donde Guitar Hero se ha llevado por delante el mercado es en la grandiosa comunidad que se ha creado en torno al juego. Si ya habían cientos de foros exclusivos dedicados al juego y páginas en las que subir nuestras puntuaciones para compararlas con el resto de personas del mundo e intentar mejorar la nuestra, ahora que las consolas de nueva generación están mucho más extendidas y acaba de salir el nuevo Guitar Hero: World Tour la cosa se ha animado mucho más. Se están viendo ya los primeros grupos online de Guitar Hero y está claro que los marcadores de puntuación de las canciones estarán a reventar los próximos meses. Eso sin contar los númerosos torneos que se han venido realizando durante el ‘corto’ periodo de tiempo que llevan los juegos en el mercado.

Actualidad y futuro inmediato.

Saturación es la palabra que se me viene a la cabeza cuando pienso en el futuro cercano de los juegos musicales. Hay ya varios GH confirmados oficialmente, a parte de los Rock Band que están ya a la venta y el Rock Revolution a.k.a. ‘yo también quiero pillar cacho’ publicado por Konami. A todo esto hay que sumarle el contenido descargable que se pondrá a la venta en formato digital en la PSNStore y Xbox Live! regularmente y muchas cosas más que desconocemos y que están por llegar.

Está claro que los juegos musicales están de moda y es algo que los amantes de la música tenemos que agradecer, pero a veces uno se plantea hasta que punto es ética la forma en la se nos están sacando los cuartos con tanto controlador aparatoso y caro y con contenido adicional que se nos vende como ‘expansiones’ a parte del juego (aunque esto es un tema para estudiar aparte).

Pero bueno, el caso es que si eres mínimamente consumista, te gusta la música y poner tus reflejos al límite probablemente tu cuenta corriente se haya resentido un poco este mes, como me ha pasado a mi.


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3 comentarios to “Guitar Hero: La quintaesencia arcade”

  1. Sip. De hecho no sé si regalarle ya la batería de plástico a mi hermana o esperarme a que salga el GH Metallica, que en teoría llevará doble pedal de bombo…

  2. Si no fuera por el futuro GH Metallica ahora mismo estaría jugando al Rock Band que me atrae mucho más el tracklist.

    A tu hermana nada, regálatelo a ti mismo y serás el alma de la fiesta (Living on a Prayer para camelar a las nenas incluída de serie)

  3. Yo pa mí que les iba a gustar más Crazy Train 🙂

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