Empecé, como la mayoría de la gente de mi edad, leyendo a Ibañez. En casa de mi abuela había un buen par de tomos de Magos del Humor y de Super Humor que fui agenciandome poco a poco hasta llevármelos todos a mi casa(todavía los conservo). Recuerdos leerlos día y noche, como todo lo que hacíamos de niños cuando todavía no somos lo sufientemente ¿inteligentes? para aprender a aburrirnos de las cosas, por lo que se podría decir que Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, la Rue 13 del Percebe, Carpanta y , en menor medida, Asterix y Obelix y Tintín fueron los que me enseñaron qué eran los cómics.






